martes, 8 de febrero de 2011

INFERNALIA

Corría el año de 1917… ¡No! los años no corren, al menos a partir de ese podemos decir que los años ruedan, y lo hacen a favor del Toluca y de toda su gente. La gran tradición que el Club Deportivo Toluca lleva en su sangre (roja como la pasión de sus aficionados), no ha dejado de generarse en automático ni ha permanecido estancada como la de otros clubes en los que los hinchas se vuelven viejos y no ven otro título, o sus nuevas generaciones no han sido siquiera testigos de una vuelta olímpica triunfal en su propio estadio, con su propio equipo.


Los que somos del Rojo sabemos de las glorias, del sabor del triunfo y también, por qué no, del amargo sabor de la derrota; pero ello no ha servido más que para arraigar en los corazones el verdadero sentimiento, el verdadero pundonor que nos arroja al tablón de casa cada quincena o al terreno enemigo de igual forma.


Los Diablos cumplen, cuando visitemos a los Gallos queretanos, 94 años de glorias, éxitos, campeonatos, ídolos y afición; el festejo es ahora, el festejo es día con día al ver que los nuestros, “los once de nuestra tribu”, salen a la cancha a hacer lo que nos gusta, lo que nos deleita: tocar a la caprichosa con paciencia y magia para hacer vibrar en cada garganta el sagrado monosílabo: ¡GOL!


Seguro estoy que cada uno de ustedes, de los que leen esta columna, saben perfectamente del sentimiento que nos une, de la pasión que nos condena a sufrirlo todo: el acoso policiaco, el familiar (a veces), el cultural y el social; la locura que hay en los corazones no tiene más que desbordarse ante los nuestros y ello, aunque parezca imposible, nos hace más fuertes, nos une más y hace crecer a esta barra que cada vez se asocia con mayor virtud y poderío: La Banda del Rojo, joven en comparación con nuestro Club, no ha dejado de acompañarle ni un solo día, y así seguirá haciéndolo por muchos años más, mientras el Diablo siga siendo Diablo y el Infierno siga siendo nuestra Gloria.

lunes, 24 de enero de 2011

FANZINE N.128

PRIMERA VICTORIA


“(Sentí) mucha emoción, era fan de Toluca, de Cardozo, estoy muy contento de poder marcar y más de local, porque fue ante la hinchada”

El ecuatoriano Jaime Ayoví cumplió uno de sus sueños, por fin pudo marcar con Toluca, equipo del que era hincha desde niño y cuyo máximo ídolo es el legendario goleador José Saturnino Cardozo.

Ayoví marcó este día el 2-0 en la victoria de los Diablos sobre Jaguares y no pudo ocultar la alegría que significó debutar como goleador ante la afición mexiquense.

“(Sentí) mucha emoción, era fan de Toluca, de Cardozo, estoy muy contento de poder marcar y más de local, porque fue ante la hinchada”, señaló.

El sudamericano dijo que buscará convertirse en un referente de los pingos y aunque no logre marcas goleadoras como las de Cardozo, siempre buscará hacer lo mejor para que la institución esté en los primeros planos.

“No importa si llego a esa marca, lo importante es que pueda sumar y aportar para que el equipo pueda lograr grandes cosas como el campeonato, esto no es un juego individual sino colectivo, lo más importante es que mis goles sirvan para que el equipo pueda llegar a las grandes instancias”, aseguró.

Por último, el joven de 22 años señaló que está apenas a la mitad de su capacidad, ya que le ha costado adaptarse a la altura de Toluca, pero confió en que pronto estará acoplado por completo.

“Todavía me cuesta un poco adaptarme, pero en comparación del partido contra Pachuca ya me siento mejor, tuve ocasiones de gol, estuve cerca y pude anotar, estoy a un 50 por ciento, no puedo jugar los 90 minutos, salí muy cansado, me falta mucho en lo físico, en la movilidad estoy bien pero me falta más continuidad en el área”, concluyó.


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